miércoles, 9 de enero de 2008

Diario de una asesina enana (5)




Ya vamos por el quinto capítulo del "Diario de una asesina enana", el relato de Angélica Morales que puede leerse en su blog (http://angelicamorales.wordpress.com/) y en el que colaboro con las ilustraciones. Como me estoy divirtiendo mucho, no puedo negarlo, vuelvo a recordarles a todos los visitantes que se pasen por allí y lean el relato, si les apetece. Y prepárense, porque pronto habrá muchas sorpresas en el diario de la sanguinaria enana.

A veces lo más importante son las cosas más pequeñas, pequeñitas, pequeñitas. Pongo este vídeo de Jeff Lynne (alma de la ELO) con el que he estado martirizando a mis vecinos mientras terminaba las ilustraciones. Que no sólo de imagen vive uno, leñe (perdón por la baja calidad pero no he encontrado nada mejor):



martes, 8 de enero de 2008

El tiempo


"Time 1", obra de Ubé

Soy un tipo obsesivo. Supongo que ya se habrán dado cuenta y sino es que no están muy atentos. A ver, el del fondo, deje de pegar mocos bajo el pupitre y escuche la lección, caballerete. Uy, se me ha ido el tiempo al cielo. He encontrado un texto inédito de Galimatías Prats, de su época de profesor adjunto al adjunto sustituto en la Universidad de Oxford, Nuevo México. Y como trata (en parte) de una de mis obsesiones preferidas (el tiempo) pues allá que se lo pongo tal cual, sin quitar una coma ni un beba.

"Nuestra lección de hoy versará, si es que logro encontrar una rima adecuada, sobre el futuro, uno de los puntos claves en la materia que estudiamos desde hace diez minutos: el tiempo. Si lo observan detenidamente el futuro no existe, no es. Por muy buena vista que tengan jamás podrán observar el futuro, ni siquiera un poco de lejos. Si ocurre lo contrario, llámenme y díganme el nombre de su oculista. Tiempo es un concepto global. No se puede separar presente, pasado y futuro como si peláramos un plátano. No, todo es uno. El presente no existe. ¿Qué es el presente? Ahora ya no es el presente, ya es el pasado y allí no se puede regresar salvo con la memoria y otros elementos imperfectos (véase en la bibliografía anexa el guión de "Back to the Future"). Piensen, si es que hoy no les duele la cabeza del esfuerzo de ayer, piensen digo, en el simple movimiento de rascarse la nariz. Todo es pasado: Ustedes han levantado su brazo, han tocado su nariz y se la han rascado, pero no pueden decir "levanto el brazo" porque ya es pasado, el mismo movimiento les coloca en el pasado. Creo que dejaré este lado del problema porque me está volviendo loco por momentos (pasados).
Es muy difícil que podamos encerrar el presente (es un tipo peligroso), encorchetarlo, definirlo, cuando la barrera entre él y el pasado es tan infinitamente breve. Deduzco, pues, opino y asevero que el presente es tan incomprensible para el hombre como el difícil mecanismo regulador que hará posible que me toque la lotería un año de estos. Además, me parece que me estoy desviando de nuestro objetivo de hoy: el futuro.
Sí, el futuro; como el presente y un poco el pasado, el futuro es incognoscible... ¿Quién ha levantado la mano? ¿Quién osa interrumpirme? Ah, es usted Don Melquiades, como siempre. ¿Está seguro de que no le rellenaron la cabeza de hormigón? Incognoscible quiere decir que es imposible de conocer ¿me entiende? No le aconsejo que utilice esa palabra en sus relaciones íntimas porque su pareja puede tomársela como un insulto. Queda claro, pues, que el futuro es incognoscible y todo lo incognoscible tiene la facultad de poder ser imaginado. Teniendo en cuenta que somos cinco o seis mil millones de seres humanos (algunos de ellos inteligentes), y que cada uno de nosotros tiene en mayor o menor medida capacidades imaginativas, nos resulta que existen otras tantas formas diferentes de ver el futuro. Tras esta absurda tontería deductiva voy a refrescar el gaznate, si no les importa. He descubierto que la deducción y el esfuerzo continuado del cerebro combinado con el del cerebelo (de haberlo conocido) producen una sensación de sed en el cuerpo que interpreto como protesta.
Una forma original de imaginar el futuro es la de los astrólogos, futurólogos, quiromantes y políticos. Desde su punto de vista comercial, su visión es válida siempre que reciban beneficios y mejoren su nivel de vida. Ustedes, caballeretes, no se engañen. Perfectamente y con el mismo derecho pueden convertirse en adivinos, en afamados visionarios, en ex-políticos conferenciantes; sólo con un mínimo de inteligencia y una gran visión de marketing les resultará de lo más fácil lograrlo. No olviden que todo esto suele rendir más que la filosofía y la meditación interior, pese a que tengan un objetivo más sublime: llenarnos de interrogantes.
Si ustedes quieren predecir la Tercera Guerra Mundial para las ocho y veinte de la mañana de mañana, o formular la combinación ganadora de la lotería primitiva, el futuro el suyo, pueden hacer con él lo que quieran. Entonces se preguntarán (y si no lo hago yo por ustedes, vagos más que vagos): ¿Por qué no se cumplen mis predicciones? Amigos, volvemos al principio: el futuro es incognoscible. Ustedes se lo han imaginado, lo que no quiere decir que hayan atinado en lo más mínimo en el verdadero futuro futurible.
Ya suena la campana. Pueden salir al patio a dar las 18 vueltas de reglamento. Mañana hablaremos de la muerte. No dirán que no les cuento temas baladíes, ¿eh?"

lunes, 7 de enero de 2008

Amores y dolores


Lovely Rita, obra de Ubé

Los reyes magos en su magnificiencia sólo me han traído una buena dosis de anginas y tos seca, además de otra temporada de soledad. Hoy estoy en estado febril (literalmente) así que sólo os pongo una obra de Ubé que he robado de su secreter. No doy para más. Bueno, seguro que los virus traspasan hasta las barreras cibernéticas. Sed precavidos.

Predicción meteorológica: Mucho viento. Vean lo que pasa en esta animación pulsando con el ratón sobre las personas que se balancean.


viernes, 4 de enero de 2008

Jugando al ajedrez desde el Faro de Leuret


Faro de Leuret, obra de Ubé

Últimamente tengo mucho ojo para los collages del señor Ubé, tanto que se lo presto sin recompensa económica alguna para sus obras, como la que ilustra la publicación de hoy.

Llevo unos días encerrado en el Faro y jugando partidas interminables de ajedrez con el Grumete Sebastián, que está algo aburrido y tenso por no salir a navegar y tener que descuidar a las múltiples novias que tiene en cada puerto. Ahora hemos hecho una pausa en una partida que amenazaba tablas tras 60 movimientos para ver su album de fotos de novias ajedrecistas. ¿Quién dijo que la intelectualidad estaba reñida con la belleza? Vean si miento. (Pueden ver más en este enlace: Chesspics )

jueves, 3 de enero de 2008

En la encrucijada y "El invitado"

Aunque tenga poca calidad de sonido (por favor, suban los altavoces), aquí les dejo a la reina de las nubes, Angélica Morales, en un play-back dentro de la obra teatral "El invitado" (1995), de Vicente Villanueva, una comedia sobre las películas de serie B, Baby Jane, etc, etc, con un filtro muy muy nuestro, representada por Teatraco Teatro (Angélica Morales, Ramón Sáez, Marta Belenguer -Camera Café, en Tele 5-, Maite Torres y Rafael Villalón).



Para gozar un poco más de la obra, aquí está la presentación de la misma en un pequeño resumen:

Paseando por Sevilla



Conchi Jiménez, infatigable bibliotecaria y subdirectora de la revista Mi Biblioteca, en la que colaboro con mis escasas neuronas disponibles, conoce mi afición a los nombres raros, poéticos, cómicos o simplemente llamativos de diversas localidades y también de sus calles. Me acaba de enviar unas fotos con calles sevillanas que os pongo a continuación. Me gusta especialmente la de "El silencio", por pedir a gritos silencio ahogada entre tanta publicidad que chilla a su alrededor.





Y para finalizar, mueve con tu ratón a los protagonistas de esta curiosa escena en flash.

miércoles, 2 de enero de 2008

En las nubes


El hombre invisible ha regresado al faro de Leuret dejando la vida pasar para sus productores, Ubé y Galimatías Prats. Soy así y cuando quiero me encierro en mi faro y me instalo en las nubes. Y de nubes quiere ir el primer artículo del año. Mi afición apasionada por las tormentas está muy relacionada con mi placer en ver pasar las nubes, disfrutar de sus formas, colores, alturas y consistencias. Además, estoy enamorado de La Reina de las Nubes ("Soy la Reina de las Nubes, cuando quieras... subes"). No puedo negar que mi relación con ellas es necesariamente vital.

Existe una "Sociedad de Apreciación de las nubes", fundada por Gavin Pretor-Pinney, cuyo libro "Guía del observador de nubes" (Salamandra), fue ya un éxito de ventas en Reino Unido. En la página de la Sociedad hay gran cantidad de fotos de nubes y nos cuentan numerosas curiosidades sobre ellas, como las nubes color madreperla, las glorias matutinas, las virgas (con "i", mal pensados), los altocúmulos lenticulares...


Os dejo algunas de las apreciaciones de Pretor-Pinney que fueron publicadas la edición digital de El País:

"Las nubes son el arte abstracto de la naturaleza", sostiene Pretor-Pinney, que ha ido a recalar en Barcelona -la vida es cruel- en medio de un persistente anticiclón que ha dejado el cielo despojado de sus amigas. ¿Por qué esa obsesión con las nubes? "Son injustamente menospreciadas, poco valoradas, cuando constituyen la parte más poética de la naturaleza, uno de sus espectáculos más maravillosos. Son igualitarias: todo el mundo puede verlas. Cambian continuamente. Tiene personalidad: los cúmulos son alegres; los estratos, depresivos; los cumulonimbos, apasionados, enérgicos, peligrosos; los cirros, delicados, gentiles. Están llenas de interesantes contradicciones: tapan el sol pero a la vez rebosan de belleza con él cuando se pone, pueden resultar claustrofóbicas cuando son bajas e imagen de la libertad cuando cruzan el cielo en las alturas...".